
- ¡A come chicos!- Dijo Anna desde la cocina-
Peter y Ben entraron a la casa después de jugar un rato en la playa de su isla privada.
La isla del Pacífico. Era un precioso islote paradisíaco de playas de arena blanca y aguas cristalinas. Estaba rodeada de selvas con espesos bosques frondosos. Y ricos frutos con los cuales se alimentaban.
- ¿Qué tal esta mi gordi?-Dijo Peter mientras se dirigía a Anna y le daba un beso.
- No me llames gordi-dijo Anna un poco enfadada- ¿A que estoy bien Ben?
- Mani, ya te lo he dicho mil veces, estas genial. Y mis sobrinos van a ser tan guapos como tú-dijo Ben mientras se lavaba las manos-
Anna estaba esperando un niño y una niña los cuales serian la alegría de la casa a los cuales no tendrían que esconder ya que vivían excluidos de la Declaración.
- Vale, vale no estás gorda solo era una broma cariño. ¿Qué tal te encuentras hoy?
Anna se encontraba sirviendo la pasta en los platos y no escucho a Peter ya que estaba pensando en sus hijos y su magnífica vida.
- ¡Planeta tierra llamando a Anna!-dijo Peter con voz de robot y despertando así a Anna de sus trance pensativo- ¿Qué tal te encuentras hoy?
- ¡Ay! Un poco cansada pero al menos hoy no se mueven tanto.
Entonces se sentaron a la mesa y empezaron a comer mientras miraban la televisión.
Al acabar la comida Ben recogió la mesa y fregó los platos, mientras que Anna y Peter se recostaron un rato en el sofá. Pero justo en aquel momento sucedió lo inesperado, Anna se puso de parto.
Como se encontraba en una isla desierta solo había una manera de comunicarse con el médico, era vía videoconferencia. Después de unos momentos tensos. Peter y Ben haciendo de matronas pudieron finalmente traer al mundo a los niños.
Chelsea y Izan fueron los nombres elegidos para los nuevos miembros de la familia.
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